Por considerar que este blog llegó a su fin, he empezado con uno nuevo.
Espero que aquell@s amig@s que solían pasar por acá, pasen también por allá.
Saludos y muchas gracias a todos los que le dedicaron un tiempo a este blog.
Ahora dedíquenle un tiempo al otro.
Juan Carlos Atkingson
domingo, 16 de marzo de 2008
Nuevo Blog
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lunes, 26 de noviembre de 2007
Cómo cambian las cosas los años
Digo pseudo intelectual porque entre mis amigos de la facultad (no me gusta el término "compañero" tiene una carga un tanto negativa en la historia política de mi país, "camarada" otro tanto -no hay que olvidar que la izquierda argentina apoyó el golpe militar del '55-, ni hablar de correligionarios. Por ende termino recurriendo a amigos, que si bien también tiene una carga un tanto trágica, lo es en el plano universal y no el particular argento) no conozco a nadie verdaderamente intelectual (al menos personalmente). Intelectuales eran los de antes. Entre mis amigos de la facultad (dicho sea de paso, curso la carrera de Letras Modernas en la UNC) no hay nadie, absolutamente nadie, que haya comenzado a leer antes de los catorce años. Una verdadera atrocidad. Intelectuales eran los de antes, antes se leía un libro de trescientas páginas a los nueve o diez años. Nada de eso ocurre ahora ¡qué calamidad!. Los niños de esa edad miran dibujitos animados, películas, en síntesis televisión.
Probablemente ocurra que hoy en día la intelectualidad pase también por ese lado. Probablemente ocurra que hoy en día la cultura esté constituida también por otras cosas, no sólo por libros. En ese caso, "el universo (que otros llaman la biblioteca)" ya no estaría repleta de "volúmenes con inscripciones pictográficas", sino que sería una audio-biblio-video-teca. Un segundo, ¿no es eso la internet? ¡Entonces, el dominio de la intelectualidad empiza a jugarse entanto y en cuanto aquellos que navegan por la net!
Nueva regla para la apropiación del canon: "Si usted desea ser un
verdadero intelectual navegue por la red, tanto como pueda"¡Qué bueno, ya casi puedo decir que soy canónico!
¡Hace largos años que no vivo sin internet!
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sábado, 24 de noviembre de 2007
Viernes cuatro am
Hoy me siento mal (no es una buena forma de empezar un post, pero me siento muy mal). Son esas cosas que llaman mal de amores. O mejor dicho, supuestos superados en males de amores que vuelven a renacer después de mucho tiempo (tal vez algún descorazonado comprenda lo que quiero decir).
Tengo algo de ganas de llorar, algo de ganas de terminar la botella de wishky que está en la mesa, algo de ganas de volver al tabaco, algo de ganas de volver a tantos vicios. Es eso de "sirva otra vuelta pulpero"; o aquello de "cantinero sirva otro tequila", o probablemente esto de "otra copa que traigo dinero pa pagarle". En fin, beber para olvidar y olvidar para beber. No recuerdo donde leí que bebían para olvidar, tanto que ya ni recordaba por qué bebía (suena un poco a Rulfo, pero creo que es de Les Luthiers). Me acabo de levantar a servirme un poco de wishky.
No sé, tal vez entiendan bien, tal vez no. Estoy demasiado borracho como para explicar lo que realmente siento (aunque creo que sólo me animo a hacerlo en este estado).
Amigos, lectores o lo que mierda sea quiero decirles que: ¡me cago completamente en la moralidad, en las convenciones, en la institucionalización, en todo! Perdón, hoy siento demasiado odio y angustia (Boulieu decía -en su ars poética- que aquel que no pueda controlar sus emociones no sabe, ni supo jamás, escribir).
Sí, es mal de amores lo que me afecta hoy y es mal de amores (aunque el wishky influye también) lo que me hace odiar tanto la moral y las convenciones.
Bueno, perdón si les molesta bancarse mis lamentos y lloriqueos. Hoy estoy con la autoestima por el piso.
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sábado, 17 de noviembre de 2007
Archivología auditiva
Si Funes no podía concebir la síntesis en todos sus recuerdos y Almafuerte (José) no podía obtenerla tampoco en las imágenes, yo creo tener el mismo problema pero con el sonido. Es decir que lo de José y lo mío son algo así como un desdoblamiento de la terrible memoria de Funes. Desdoblamiento en el sentido que un recuerdo completo se compone de imagen y sonido ligados de tal manera que conformen uno solo.
Con respecto a mi problema del sonido, no me refiero a esto con que tengo oído absoluto o algo por el estilo (no soy capaz de afinar bien una guitarra si no tengo conmigo un afinador). Mi asunto viene por la manera de almacenar los sonidos, o mejor dicho de archivarlos. Manera artificial y que he conseguido manipular basándome en nuevos avances tecnológicos. Puedo llegar a archivar todos los sonidos que hay alrededor mío, todos, absolutamente todos, por supuesto que esto se limita únicamente a lo que escucho, es decir que es puramente subjetivo; razón por la cual nunca me dedicaría a trabajar de esto como lo hizo Almafuerte. No es mi caso el de poder oír a lo largo y a lo ancho de una ciudad, en un radio de unos cincuenta kilómetros a la redonda o algo así, no no. Me han propuesto en algún momento servirme de micrófonos o algún instrumento que pueda amplificar los sonidos captados por mi extrema memoria auditiva, pero esto en mí no funciona. No sé cual será la razón -ya lo investigaré con el correr fonográfico del tiempo- pero me es completamente imposible asimilar todo sonido que venga de una aparato reproductor de música, por ejemplo, no recuerdo absolutamente nada de lo que dicen en un programa de radio que escuché tres o cuatro minutos atrás. Esto me ha llevado a mirar solamente cine mudo.
Como les decía, es un gran problema tener este tipo de memoria auditiva, imagínense que me es completamente imposible ir a un recital y disfrutarlo en el futuro. A medida que va pasando cada uno de los temas (debería decir acordes) tocados yo me voy olvidando, ya que está amplificado por un aparato. En realidad con el tiempo he empezado a disfrutar los cantitos de la gente, los comentarios que hacen a mi alrededor, el ritmo en que aplauden, las cosas que le gritan a los músicos, etc, etc, etc. Es decir que mido un recital, no por el mérito de los músicos, sino por el papel que jugó su público.
Realmente esto me desespera, recuerdo cada una de las conversaciones que he tenido con cada uno de los personajes que me he topado. Pero no es sólo ésto, también recuerdo mis escritos en una máquina por el sonido que producen las teclas. ¡Es terrible!
Comprenderme no es posible, si me tienen un poco de compasión estará bien. Aunque en realidad todo esto es pura y exclusiva culpa mía, ya que yo no nací con un don, ni tampoco tuve un accidente que me impuso esta memoria. Lo mío fue elegido por mí, después se me fue de las manos y hoy está impuesto en mi percepción auditiva. Sólo me quedará por ahora esperar a poder encontrar (también por medios tecnológicos) la forma de cambiar esta manera artificial de archivar los sonidos que me rodean.
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sábado, 10 de noviembre de 2007
lunes, 5 de noviembre de 2007
TRAMONTINA
Esa mañana, recordando, decidió actuar. Sacó del cajón un cuchillo "tramontina", lo miró, mejor dicho, se miró usándolo. De repente, sin darse cuenta, se encontró caminando hacia la Tucumán al setecientos sesenta y... Se podría decir que no lo dudó, se podría decir que, en realidad ni siquiera lo pensó, se podrían decri tantas cosas... Lo que sí es seguro es que tomó decisión en un santiamén, es decir, no había vuelta atrás.
Aquella mujer (la de tamaño XL) jamás imagino que el 9 de junio del '99, todo iba a cambiar. ¡Y vaya que iba a cambiar! Pasaría de ser la gorda bruja de la Tucumán, a ser la pobre señorita que apareció en la portada los diarios y en los titulares de sus canales favoritos.
Todo fue tan fugaz, no llegaba a entender. De pronto estaba ahí, sin saber pa' donde disparar, para donde rajar, y así tratar de zafar. Pero zafar, ¿W-H-Y? No fue él el responsable del ultraje sucedido exactamente diez años atrás. Estaba tenso, no podía pensar, lo único que quedaba era escapar. Entonces lo hizo, rajó, rajó como lo hacía con sus compinches del barrio cuando eran chicos, cuando por accidente le ensartaban un cascotazo a la bici del viejo Páez, o como cuando rompían algún vidrio jugando a la pelota.
Después de unos minutos (ya en casa sentado) sintió paz, o como se dice hoy relax. Pero, ¿cómo sentir relax si la federal está junto con las cámaras de TV. en el portón de tu casa? ¿cómo sentir relax si la chismosa del frente lo vio todo? ¿Cómo sentir relax si ¡ya no vai a podé rajá!?
Bueno, tuvo que pasar y pasó. Pasó que no había más que llamar al abogado y pedir que se presente en tribunales; ya que como pasa en las películas de policías y ladrones, le dijeron: "Tiene derecho a permanecer en bla, bla, bla.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 22:49
sábado, 27 de octubre de 2007
Una llegada particular. En estos casos uno tiende a ponerse un poquito incómodo. En estos casos uno tiende a no saber cómo responder a preguntas al estilo ¿qué pasó?
En estos casos el problema radica en la reacción propia frente a lo dicho. Es decir que si uno se pone a responder a diestra y siniestra se le arma un lío bárbaro, casi tan bárbaro como don Facundo. El caudillaje, responderán unos a estas barbaridades. Déjese de pavadas hombre, dirán otros. Pavadas, exactamente por eso fue que metieron en cana a mi tía (la que traficaba empanadas de una provincia a otra). una tarde ella venía del cementerio, habían realizado la hazaña más grande de su historia como empanada-traficante. Cuarenta y ocho docenas de empanadas (pollo, verdura, jamón y criollas dulces). la cazaron. la me
tieron adentro por cuarentaiocho docenas de semanas
tuvo suerte
pudo escaparse por entremedio de los barrotes.
¡Pavadas!
¡Por eso nos meten en cana! decía mi tía.
En mi familia no se comen empanadas, preferimos una buena tarta.
Tartas a la crema, tartas a la mostaza, a la provenzal, tartas al fin.
Si me compro; quiero qu se sea color mostaza y que tenga forma de aceituna: un nuevo auto.
Cuatro años más tarde. no vayas derecho, doblá cuanto antes, no quiero ninguna charla indecente en mi casa después de lo de tu tía.
Si hubiera prestado atención no se le jubiese ido la idea que tenía en mente esta mañana.
rumbacatumba runcuntuntun ricatapurata retepetepatatracatocarata
isisuela losasnos solitasalda ocila lacera serapasadopalsabado
Comenta Juan Carlos Atkingson en 11:42
jueves, 25 de octubre de 2007
extrañar
Comprentimiento
Admiración
Comprometimiento
por
ble
ción
resuena
postsuena
(detrásparadelante)
Comenta Juan Carlos Atkingson en 19:56
lunes, 15 de octubre de 2007
Dulces dieciseis
No sabe bien qué ni cómo fue. Ahora está dedicando todo su tiempo a encontrarle la respuesta. Cree que está loca o algo así. Lo duda, lo duda por aquello de que (parafraseando a don Oliverio) sólo creé en lo que creé que no creé y creé que no creé en lo que creé.
Para ser menos específica, prefiere irse para los sueños, el inconsciente, lo místico. No se da cuenta todavía de que todo eso son viles patrañas. No se da cuenta de que todo eso es de mentiritas, que no le conviene andar por ahí. Pero ella es un poco testaruda entonces sigue que te sigue con eso.
Ya se verá.
Cuando eso pase... Cuando eso pase va a andar dando vueltas por todos los lugares que anduvo dando vueltas sin parar antes. Para pedir disculpas nada más. Vamos a ver que pasa. Ella todavía está convencida de que quiere cersiorarse. Creé que es mejor así. Bah, en realidad no está tan segura, pero prefiere seguir el asunto.
Va a pasar lo de siempre.
Va a parar cuando se de cuenta de que es irreversible. Va a parar cuando se encuentre a sí misma en la bancarrota moral, sentimental y amistosa.
Pero bueno, es chica todavía.

Comenta Juan Carlos Atkingson en 14:36
sábado, 6 de octubre de 2007
Me siento muy bien
El tipo cuando se levantó
me dio una puteada,
yo salí corriendo
doblé en Maipú y 25 de Mayo
seguí la corrida,
saqué la tarjeta
y entré riendo a mi departamento.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 22:46
Mas vale malo conocido que bueno por conocer
Mi hermano está enfermo del coco. Yo no sé por qué, pero todos los días me llega con una de esas historias estúpidas que él inventa. ¡Cómo si se la fuera a creer! Ayer me contó que se le apareció una tipa por la calle y le prometió que si él le cocinaba algo rico y le tocaba la pierna se lo llevaba para Europa. Yo no le hago caso, ya lo tengo fichado. Es una más de todas sus mentiras.
Mi mamá, por su parte, tiene ganas de casarse de nuevo. El gran problema es que no tiene novio ni nada que se aproxime. Bah, con la histeria que carga la vieja, no tiene NADIE que se le aproxime. No estoy siendo cruel, es la pura y cruda verdad. Desde que (como ella dice) se solteró, creo que no le han tocao un pelo ni pa' pienarla ¡Imagínense lo que puede ser una vieja completamente arrugada que hace como viente años que no tiene UNA felicidad! Yo vivo con ella y escucho todas las santas mañanas esa mezcla de voz cavernosa con claxon de los años veinte que me pide que le vaya a comprar un paquete Colorado corto.
La verdá estoy un poco harto de ella, pero bue... con mi sueldo de empleado docente no puedo hacer mucho. Comprarme una casita no puedo. Alquilar un departamentito por ahí... casi un sueño. He llegado a pensar en alquilarme una piecita en alguna pensión por acá cerca, pero si mi vieja me resulta insoportable, no quiero imaginarme lo que puede ser vivir con un montón de gente que ni conozco.
Al resto de mi familia casi no la conozco, hace unos treinta años que vivimos a tres mil quilómetros de ellos. Muchas veces pensé en tomarme el palo para el sur, a probar suerte, pero después desistí. Sería lo mismo que acá pero con frío, mejor me quedo en mi casa.
Mujer no tengo. Una vez tuve una novia, se llamaba Carolina, pero cuando nos íbamos a ir a vivir juntos me pareció que era medio arriesgado esto de cambiarse a otro barrio. El lugar a donde ella quería que vayamos me pareció que era poco seguro, así que le dije que mejor nos quedemos acá, a vivir en casa. Desde ese día no la vi mas. En parte mejor, era mucho lío andar cambiándose de acá para allá. Mirá si no me podía hallar allá.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 19:25
domingo, 30 de septiembre de 2007
¿Por qué se preocupa?
Yo no los entiendo a ellos, yo siempre hice lo que quise con los animales, yo siempre jugué con ellos y no me pasó nada.
Yo no sé por qué es que el Daniel no viene a comer, no sé por qué la Clara está tan enojada. Yo ya no entiendo lo estos dos quieren. Yo estaba tranquilo, yo jugaba con los animales, yo no me hacía problema.
Yo creo que el Daniel está preocupado porque tiene miedo de que el viejo se aparezca uno de estos días. Yo ya le dije al Daniel que el viejo no va a venir más. Yo le dije al Daniel que no tiene que preocuparse, que deje de andar así como un nene, de acá para allá. El Daniel tiene que darse cuenta de que si el viejo empezó a faltar al trabajo... ¡el viejo nunca faltaba al trabajo! Y también le dije yo al Daniel que si el viejo dejó de dormir...
No sé por qué se preocupa el Daniel, todos sabemos que el viejo no va a venir. Yo me di cuenta hace rato, cuando ya no roncaba el viejo. Si el viejo no ronca es por algo, si el viejo no trabaja... Si el viejo no trabaja es porque está lejos, se murió o se fue para siempre. Tiene que darse cuenta el Daniel de que el viejo ya no va a volver.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 15:04
miércoles, 19 de septiembre de 2007
Clara:
Necesito un descanso, tengo que irme. Es una urgencia, cuidate.
Daniel
¡¿Éste se volvió loco o le picó un mosquito karateca?! ¡Con todo este quilombo y se toma el palo así porque sí! Noooo, yo no puedo quedarme sola con Agustín. Es un niño todavía, tiene nada más que catorce años ¿Y si pasa algo? No se puede así.
Encima con todos estos líos, con todos estos ruidos. Noooo, esto no puede estar pasando. Encima la esquela está fechada dos días atrás. Noooo, él no es nadie para tratar de que yo banque todo esto sola. Encima con todo este panorama, el campo parece estar enloqueciendo, los animales chillan como locos, no llueve ni a palos, el sol casi ni alumbra, nubes... las nubes dejaron de aparecer como hace seis o siete años.
Acá tiene que haber algún problema. El viejo choto este no nos deja tranquilos ni muerto. Acá tiene que haber algún problema.
¿Cuando será que va a volver el pelotudo de Daniel? Voy a colapsar. No puedo yo sola con todo esto. Hay manos dando vueltas. Yo también quiero un descansito. En cualquier momento me lo llevo al Agus también.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 1:08
sábado, 15 de septiembre de 2007
Una semana de descanso

Los días que siguieron al entierro fueron similares a lo que llaman purgatorio. Nos sentíamos extranjeros, la casa se reflejaba como eso que alguna vez quisimos quemar.
A la vuelta Clara me relató la historia de los tontos. La verdad es que creí que me estaba tomando el pelo ¿Vos te creés que esto es un chiste? ¿Vos pensaste que las cosas son como andan diciendo por ahí?
Teníamos muy en claro lo que había sucedido hasta que (el miércoles a las dieciocho treinta y tres) llegó un sobre con fotos. Yo estaba presente, Clara salió en todas, Agustín -como era su costumbre- hacía las tomas. ¡Están trucadas, yo no me acuerdo de esto! Ellos estaban mudos, Agustín me dijo que él había comprado una cámara igual.
Hoy todavía sigo sin comprender, Clara se empecina en que son artimañas, que hay alguna mano oscura que nos quiere hundir. Yo sigo sosteniendo que todo fue hace cinco o seis años, aunque empiezo a dudar.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 2:08
sábado, 8 de septiembre de 2007
Descripción de una duda (tardes de campo)

Dicen que se fue desvaneciendo gradualmente. Para nosotros se había ido hace mucho. Según cuentan, él seguía en casa. Yo no lo vi en ese último año, al menos no sentí su presencia.
Calculo que fue hace más de un año, se me ocurre que fueron seis o siete. Cuando me contaron que no estaba, cuando tuve que asistir a su velorio, lo observé como diciendo ¿hace mucho que esperabas? No entendí -y creo que sigo sin entender- esa tarde. Me pareció que le debía algo. Tuve un asalto de culpa por un instante, después me di cuenta de que era al pedo, que la culpa carecía de valor.
De cualquier manera, nosotros ya no lo veíamos. Era algo así como un fantasma que nos cruzaba por el frente sin sentirse. El perro ni siquiera ladraba. Se había convertido en Nada, era imperceptible.
Una tarde dejé de escucharlo. Una siesta no me molestaba. Una noche ya no lo vi más. Para mí que se fue, para mí que tratan de hacernos creer que fue nuestra culpa, para mí que se fue hace seis o siete años.
Agustín dice que faltó por unos días al trabajo, después no se sentó a la mesa y, por último, dejó de dormir. Dice que esa fue la causa de su desaparición. Yo creo que se mató o se fue. Clara piensa (aunque no lo diga en público) que siempre fue un tonto, porque a los tontos no se los escucha, porque a los tontos no se los ve, porque a los tontos no le ladran los perros. Yo creo que se mató o se fue. Estoy seguro de que pasó hace seis o siete años.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 16:41
jueves, 6 de septiembre de 2007
De desrelativizaciones y compromencionados
Coma usted.
No, gracias, es demasiado tarde. Mientras seguimos con estas discusiones el tiempo se va por ahí, volando, no nos espera; no me puedo dar ese lujo. Además, es justo el momento en el que se debe elegir y no es preciso elegir con la panza llena.
Este es el caso que quiero relatarle, este es el caso en el cual deseo detenerme ¿comprende? Hay en estos días muchos apuros,
muchas correteadas que no dan lugar a la comida; con un café o un mate basta y sobra. Piense usted en todos las relaciones que se deben establecer, piense usted en todos los controles que se deben eludir ¡piénselo usted!
Claro está que no debemos dejar de lado lo elemental, lo esencial. Claro está que Ayer se fue antes de que nos diéramos cuenta. Claro está que por Mañana estamos parados. ¡Claro está!
Reflexionemos por un instante.
Ya logramos arrancar. Es Mañana o Nunca. Mañana. Mañana. Mañana.
Logrado va a estar y Logrado va a ser tenido en cuenta. Mañana no se va a pasar tan rápido. Por El Momento, es preferible pasar hambrunas. El fin justifica los medios. Los principios sólo sirven para comenzar. Ya está todo comenzado. Es inútil fundarse en los principios. Vamos por los fines, para eso utilicemos los medios.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 16:29
lunes, 3 de septiembre de 2007
El otro
ese ellos, ese otro... Ese otro nos va a devorar, ese otro nos va a... Ese otro, ese otro que nosotros construimos como otro, ese otro que no es nosotros. Cuidado, ese otro nos va a devorar, ese otro, ese ser molesto. Cuidado, el otro es diferente, el otro se rige por reglas de otro, por reglas profanas. No sólo sus reglas son profanas, ese otro trata de profanar al nosotros, ¡trata de profanar lo sagrado! Trata de devorarnos. HAY QUE TENER MUCHO CUIDADO CON EL OTRO.Comenta Juan Carlos Atkingson en 23:28
Rellenos y rellanos
Empezar por completar, seguir comprimiendo, acabar rellenando. Así es como se dan estas cosas, pareciera que cada vez que uno lo hace termina en lo mesmo. Cada vez que se completa, cada vez que se comprime, cada vez, se acaba rellenando.
Uno siente esa "cosita", esa insatisfacción. Uno termina comprendiendo que no vale la pena, que es mejor optar por el silencio. Se lo replantea, ¿lo dejo así? ¿lo cambio? ¿estoy rellenando? Vuelve a sentir esa "cosita" ahí. ¡Qué pesado! Vuelve al replanteo. ¡Otra vez con lo mesmo! Bueno, mejor callarse, mejor irse "pa'l otro lao", mejor silenciarse.
Pero siempre acaba rellenando.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 21:23
domingo, 2 de septiembre de 2007
Rechazos y conflictos internos
Comprendo perfectamente a lo que usted se refiere. El problema radica en que no concuerdo y, usted bien lo sabe, si no hay mutuo acuerdo no puede establecerse nada, sobretodo así.
Me dirá usted que mi postura es cerrada, que lo estoy traicionando, que "dónde ha quedado aquél", "ése que era yo antes". Bueno, "ése que era yo antes" como usted dice; ese tipo, es el mismo que ahora, sólo que no considera posible su propuesta, sólo que no la considera digna de realización. Nada más que éso. Créame, es en casos como el que nos toca vivir hoy en los que hay que ponerse firme y proceder de una manera y no de otra. En casos como el que nos toca vivir hoy, en estos casos es cuando prefiero plantarme frente a usted y decirle: muchas gracias, pero usted está equivocado y, con eso no llegaremos a ningún lado.
¿Es mi postura un tanto extrema? Puede ser, aunque no creo que sea para tanto. Fíjese en actuaciones anteriores, en acciones anteriores. Encuentre usted la continuidad entre ellas y se dará cuenta de lo que hoy le digo. Es más, me arriesgo a decir que terminará usted aceptando esta posición.
Comenta Juan Carlos Atkingson en 17:17








